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Tahues

Culturas prehispánicas en Sinaloa

Los indígenas del grupo tahue habitaban en Culiacán, Mocorito, parte de Badiraguato y la zona costera de Elota y San Ignacio, hasta el margen Norte del río Piaxtla y Mocorito. Desde el punto de vista cultural, eran muy semejantes a sus vecinos totorames, pero en algunos aspectos los superaron. Los tahues vivían agrupados en aldeas cercanas a sus campos de cultivo, y es posible que tuvieran cierta organización interna porque algunos testimonios de los españoles indican que había pueblos divididos en barrios. El principal de estos poblados fue Culiacán, que se encontraba en un sitio ubicado al poniente de donde hoy se asienta la capital de nuestro estado. Estos indígenas construían sus casas con varas trenzadas recubiertas de lodo y techos de palma, muy adecuadas al riguroso calor de su tierra y quizá parecidas a las casas rústicas (chinames) que podemos ver en algunas rancherías sinaloenses del presente.

 

Entre los tahues había una diferenciación de estratos sociales y organización política. En Culiacán existía un cacicazgo hereditario; el cacique dominaba sobre un buen número de aldeas y concentraba el poder político y económico. También hubo caudillos militares aunque, como sus vecinos totorames, eran gente pacífica y sólo practicaban la guerra defensiva. Sus armas eran el arco, la flecha con punta endurecida al fuego, el dardo arrojadizo con punta de obsidiana, la macana con navajas de obsidiana y el escudo de piel de lagarto.

 

Los tahues eran agricultores; cultivaron maíz, frijol, calabaza, chile, algodón, guayaba y ciruela; recolectaban frutos silvestres como la tuna, la pitahaya y la péchita (semilla de mezquite). Pescaban en los ríos y en el mar donde obtenían gran variedad de pescados y mariscos que constituían una parte importante de su alimentación. Recolectaban sal de los numerosos depósitos naturales que se forman en el litoral. Los tahues hilaban y tejían el algodón para confeccionar mantas y otras prendas de vestir, que estampaban con vivos colores obtenidos de plantas silvestres, como el índigo que abunda en la región. Estos indígenas se caracterizaron por ser diestros alfareros que producían piezas de cerámica bellamente decoradas y de gran resistencia para el uso doméstico.

 

Practicaban el juego de pelota, que fue común a todos los pueblos mesoaméricanos; fabricaron bebidas fermentadas de tuna, pitahaya y ciruela, que consumían generosamente en sus festividades.